Sobre Acre
Acre (Akko), en la costa norte de Israel, es una de las ciudades habitadas más antiguas del mundo: más de 4.000 años de historia continua la convirtieron en Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Fenicios, griegos, romanos, cruzados, mamelucos y otomanos dejaron su huella en esta joya del Mediterráneo oriental, y caminar por su ciudad vieja amurallada es literalmente atravesar capas de civilizaciones. La estrella es la ciudadela cruzada subterránea: los Salones de los Caballeros Hospitalarios y el túnel templario de 350 metros que conecta la fortaleza con el puerto son de las experiencias medievales mejor conservadas del mundo. Arriba, la mezquita de Al-Jazzar con su cúpula verde, el hamam turco convertido en museo, los caravasares (khan) otomanos y un bazar bullicioso donde se mezclan especias, pescado fresco y dulces árabes. El puerto pesquero, activo desde hace milenios, es perfecto para un atardecer con vista a las murallas que resistieron hasta a Napoleón en 1799. Acre es además uno de los mejores ejemplos de convivencia entre árabes y judíos en Israel, y eso se nota en su gastronomía: el hummus de Acre es considerado de los mejores del país (probalo en Hummus Said, dentro del mercado), y los restaurantes de pescado junto al puerto como Uri Buri son legendarios. El clima es mediterráneo, con veranos calurosos y húmedos e inviernos suaves; la mejor época es de marzo a mayo y de septiembre a noviembre. Se llega en tren directo desde Tel Aviv (90 min) o Haifa (30 min) con Israel Railways, y la ciudad vieja se recorre íntegramente a pie. Tené en cuenta el Shabat (viernes al anochecer a sábado al anochecer), cuando el transporte público se detiene, aunque en la ciudad vieja árabe la vida sigue normal. Presupuesto estimado: ILS 300–700/día (€75–175).