Sobre Bangladesh
Bangladesh es el secreto mejor guardado de Asia: un país del tamaño de Grecia con 170 millones de habitantes, tejido por 700 ríos, donde el turismo masivo todavía no llegó y la hospitalidad hacia el visitante es de las más genuinas del planeta —prepárate para ser invitado a tomar té (cha) en cada esquina. Daca, la capital, es una experiencia sensorial extrema: el casco viejo (Puran Dhaka) con el fuerte Lalbagh y el palacio rosado de Ahsan Manzil, el caos glorioso del río Buriganga visto desde el puerto de Sadarghat —miles de lanchas, ferris y cargueros en un ballet imposible— y los rickshaws pintados a mano que son patrimonio artístico nacional (hay medio millón, la mayor flota del mundo). Los Sundarbans, Patrimonio de la Humanidad compartido con India, son el manglar más grande del planeta y el último gran refugio del tigre de Bengala: se exploran en barcos de varios días entre canales, ciervos moteados y delfines del Ganges. En Srimangal, al noreste, las plantaciones de té ondulan entre bosques con gibones y la cultura del té de siete capas. Cox's Bazar presume la playa natural ininterrumpida más larga del mundo (120 km), y la isla de San Martín, la única de coral del país. En Bagerhat, la ciudad-mezquita del siglo XV (Patrimonio UNESCO) y en Paharpur, las ruinas del monasterio budista más grande al sur del Himalaya, completan un patrimonio sorprendente. La mejor época es de noviembre a febrero (seco, 15-25°C); el monzón (junio-octubre) inunda buena parte del país. Se llega al aeropuerto de Daca (DAC) con escalas en Dubái, Doha, Estambul o Delhi. Presupuesto: BDT 2.500-7.000/día (€20-55), de los más baratos de Asia.