Sobre Foz do Iguazú
Las Cataratas del Iguazú son una de las maravillas naturales más sobrecogedoras del planeta, reconocidas como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y elegidas una de las Nuevas Siete Maravillas de la Naturaleza. Situadas en la triple frontera entre Brasil, Argentina y Paraguay, estas 275 cascadas que se despliegan en un semicírculo de casi 3 kilómetros de ancho y hasta 82 metros de altura producen una experiencia sensorial que ninguna fotografía puede capturar completamente: el estruendo del agua, la niebla permanente, el arcoíris constante y la potencia de la naturaleza desatada dejan sin palabras incluso a los viajeros más curtidos.
La Garganta del Diablo, el salto más alto y espectacular del conjunto, se puede ver desde ambos lados de la frontera: desde Brasil, con una perspectiva panorámica que permite ver el arco completo de las cataratas; desde Argentina, metiéndose en pasarelas que se acercan a metros del abismo y permiten sentir el agua en la cara. La visita más completa del destino incluye ambos parques nacionales, que ofrecen experiencias completamente distintas y complementarias.
El Parque Nacional Iguazú del lado argentino tiene 80 kilómetros de senderos que permiten acercarse a los saltos de formas imposibles desde el lado brasileño: el Circuito Superior camina sobre las cascadas, el Circuito Inferior las ve desde abajo y los botes neumáticos del Safari Náutico se meten directamente bajo la cascada para un baño involuntario y memorable. El parque tiene también una extraordinaria fauna: tucanes, yacares (caimanes), carpinchos, coatíes y más de 400 especies de aves.
Foz do Iguaçu, la ciudad brasileña, es la base logística más habitual para visitar las cataratas. A pocos kilómetros, el Parque das Aves reúne cientos de especies de aves tropicales en un aviario de dimensiones extraordinarias, y la Itaipu Binacional —la represa hidroeléctrica más potente del mundo hasta 2016— ofrece visitas panorámicas e iluminación nocturna.