Garzón es el pueblo más sorprendente de Uruguay: con apenas 100 habitantes, sin playa, sin atracciones turísticas convencionales y ubicado en el interior del departamento de Rocha a varios kilómetros de la costa, se convirtió en destino internacional cuando el chef argentino Francis Mallmann eligió este rincón del campo uruguayo para instalar su restaurante y hotel boutique más personales. Desde entonces, el pequeño pueblo de calles de tierra, iglesia colonial y laguna cristalina atrae a viajeros de todo el mundo que llegan exclusivamente para comer, descansar y experimentar la forma más auténtica del lujo: el silencio, la naturaleza y la ausencia de todo lo superfluo.
El Restaurante Garzón de Francis Mallmann es la razón de peregrinación de miles de visitantes: considerado uno de los mejores chefs de América del Sur y protagonista del documental de Netflix "Chef's Table", Mallmann propone aquí su versión más íntima y personal de la cocina de fuego. Los ingredientes provienen de productores locales, el servicio tiene la calidez de una casa privada y el ambiente combina lo rústico con lo sofisticado de una manera que solo la mano de un artista puede lograr. La reserva debe hacerse con semanas o meses de anticipación en temporada alta.
La Laguna Garzón, que da nombre al pueblo y al restaurante, es una de las postales más singulares de Uruguay: sus aguas calmas de un azul-verde extraordinario, los cisnes de cuello negro que la habitan y el icónico puente circular diseñado por el arquitecto Rafael Viñoly —el único puente redondo del país— crean un paisaje de una belleza inusual. El kayak en la laguna al amanecer, cuando la superficie está inmóvil y los pájaros comienzan su actividad, es una de las experiencias más memorables que ofrece el Uruguay rural.
La Bodega Garzón, a pocos kilómetros del pueblo, es otro de los motivos para desviarse hacia este rincón del mapa. Sus vinos —especialmente el Albariño y el Tannat— han ganado reconocimiento internacional y sus instalaciones de arquitectura contemporánea sobre las colinas de granito ofrecen visitas con degustación que combinan el disfrute enológico con una de las vistas más hermosas del interior uruguayo. La bodega trabaja con el concepto de "Single Vineyard": cada vino expresa el terroir específico de la parcela donde se elaboró.
Garzón se visita todo el año, aunque la temporada alta va de noviembre a marzo cuando el restaurante está en pleno funcionamiento y el calor invita a explorar la laguna. La experiencia más completa incluye una noche en el Hotel Boutique Garzón —pocas habitaciones en casas coloniales restauradas con jardín secreto y piscina— seguida de una cena en el restaurante y una mañana en kayak por la laguna antes del regreso. Es un lujo que no depende del precio por noche sino de la calidad de la experiencia: el sonido de los pájaros, el olor de la madera quemada y el silencio del campo uruguayo no tienen equivalente en ningún resort cinco estrellas.
Uruguay es el país más progresista de América Latina. Marihuana legal y regulada. El mate es omnipresente. El chivito es el sándwich nacional. Punta del Este en enero es para ricos.