Sobre La Habana
La Habana es la ciudad más hipnótica y contradictoria del Caribe, una metrópolis de 2 millones de habitantes que parece haberse detenido en el tiempo a mediados del siglo XX. Sus autos clásicos americanos de los años 50 que circulan entre palacios coloniales en ruinas y mansiones art déco desconchadas, su música que sale por cada ventana abierta, sus mujeres en vestidos de colores que posan para los fotógrafos y sus hombres de guayabera que juegan dominó en las aceras crean una atmósfera absolutamente única en el mundo que ninguna otra ciudad puede imitar.
La Habana Vieja, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es el barrio colonial mejor conservado de América: la Plaza de Armas, la Plaza Vieja, la Plaza de la Catedral y la Plaza de San Francisco de Asís son los cuatro nodos de un laberinto de calles adoquinadas donde los restaurantes de paladares privados, las galerías de arte y los bares de cócteles conviven con tiendas estatales y solares habaneros de vida comunal. El Museo de la Revolución, instalado en el antiguo Palacio Presidencial, y el Capitolio Nacional recientemente restaurado son visitas imprescindibles para entender la historia cubana.
El Malecón, el paseo marítimo más largo y animado del mundo, se extiende 8 kilómetros desde la Habana Vieja hasta el Vedado: de día es el lugar donde los habaneros pescan, se bañan en las olas que rompen sobre el muro y conversan mirando al mar; de noche se convierte en el salón exterior de la ciudad donde músicos, parejas y turistas comparten el espacio bajo las estrellas. El Vedado, con su mezcla de mansiones republicanas reconvertidas en embajadas, hoteles y casas particulares, el Cementerio de Cristóbal Colón con sus mausoleos de mármol y la Plaza de la Revolución con el famoso mural del Che, completan el mapa imprescindible de la ciudad.
Trinidad, a 5 horas de La Habana, y Viñales, a 2 horas, son las excursiones más populares desde la capital: Trinidad tiene el casco colonial más bonito de Cuba y las playas de Ancón a pocos kilómetros; Viñales tiene los mogotes —formaciones de roca caliza cubiertas de palmas reales— y las mejores plantaciones de tabaco del mundo.