Sobre Maceió
Maceió, capital del estado de Alagoas en el nordeste de Brasil, es uno de los secretos mejor guardados del litoral brasileño y uno de los destinos de playa más espectaculares de todo el país. Con piscinas naturales de agua cristalina formadas por arrecifes de coral a pocos metros de la orilla, una paleta de azules que va del turquesa al índigo, arenas blancas finísimas y una infraestructura turística que ha crecido sin perder la autenticidad de las ciudades nordestinas, Maceió es la respuesta para quienes buscan el paraíso tropical sin las multitudes.
Las piscinas naturales frente a las playas de Pajuçara, Cruz das Almas y Ponta Verde son el símbolo de Maceió: cuando la marea baja, los arrecifes de coral quedan a flor de agua y crean pozas naturales de 1 a 2 metros de profundidad donde los peces tropicales nadan alrededor de los bañistas. Las jangadas —balsas de madera tradicionales— llevan a los visitantes hasta las piscinas en un paseo de 20 minutos que ya es en sí mismo una experiencia memorable. La visibilidad del agua es tal que se puede ver el fondo desde la superficie.
Hacia el norte de Maceió, la Praia do Francês tiene fama de ser una de las playas más hermosas del Brasil: un kilómetro y medio de arena blanca protegida por una barrera de arrecifes que divide el oleaje del Atlántico de las aguas calmas y transparentes de la laguna interior. Barra de São Miguel, a 35 kilómetros de la capital, tiene un ambiente más tranquilo y unas playas casi desiertas en temporada baja. Hacia el sur, las lagunas de Marapé y los cañones del São Francisco marcan el paisaje.