Sobre Manaos
Manaos es la puerta de entrada a la Amazonía y una de las ciudades más improbables del mundo: dos millones de habitantes en medio de la selva más grande del planeta, a 1.500 km del mar, donde los barcos oceánicos remontan el río y el wifi convive con los delfines rosados. Su símbolo es el Teatro Amazonas, el ópera house de 1896 construido en plena fiebre del caucho con mármol de Carrara, cristales de Murano y cúpula de azulejos con los colores de la bandera brasileña —el monumento a la época en que Manaos era la ciudad más rica de América y los barones del caucho mandaban lavar su ropa a París. El mercado Adolpho Lisboa, réplica de Les Halles parisino en hierro forjado, exhibe la despensa amazónica: pirarucú (el pez de 3 metros), tucumã, cupuaçu y guaraná auténtico. La experiencia esencial sale del puerto: el Encuentro de las Aguas, donde el río Negro (oscuro, ácido) y el Solimões (marrón, cargado de sedimentos andinos) corren lado a lado sin mezclarse durante 6 km —se ve la línea divisoria perfecta desde la lancha. Desde Manaos parten los lodges de selva: caminatas nocturnas, pesca de pirañas, delfines rosados que comen de la mano en el río Negro, y amaneceres desde canoas entre igapós (bosques inundados). La mejor época: junio-noviembre (aguas bajas, playas fluviales y más senderos); diciembre-mayo es la selva inundada, ideal para canoa. Presupuesto: BRL 250-700/día (€45-125) más el lodge amazónico.