Sobre Nara
Nara, a solo 45 minutos de Kioto en tren, fue la primera capital permanente de Japón en el siglo VIII y conserva un tesoro de arte budista incomparable. El Parque de Nara es famoso en el mundo entero por sus 1.200 ciervos sagrados —los shika, mensajeros de los dioses sintoístas— que deambulan libremente entre los visitantes y no dudan en buscar los galletas de arroz que se venden para alimentarlos. El templo Todaiji alberga la estatua de Buda más grande del mundo fundida en bronce (15 metros de altura) bajo la mayor estructura de madera del mundo. Los santuarios del bosque de Kasuga, con sus miles de faroles de piedra y bronce cubiertos de musgo, crean una atmósfera mística al amanecer, cuando el incienso se mezcla con la niebla matinal.