Sobre Oaxaca
Oaxaca de Juárez, capital del estado del mismo nombre en el sur de México, es la ciudad más rica culturalmente de la república mexicana, un tesoro de tradiciones indígenas, cocina ancestral, artesanías únicas y arquitectura colonial que ha convertido a esta ciudad de 350.000 habitantes en Patrimonio de la Humanidad y en el destino favorito de los viajeros que buscan la México más auténtica y profunda.
La gastronomía oaxaqueña es reconocida mundialmente como una de las más ricas y complejas de México, que a su vez tiene una de las cocinas nacionales más sofisticadas del planeta. Los siete moles oaxaqueños —negro, rojo, coloradito, amarillo, verde, chichilo y manchamanteles—, el tlayuda (tortilla de maíz gigante con frijoles y toppings), la chapulines (saltamontes asados), el tejate (bebida prehispánica de cacao y maíz), el quesillo (queso Oaxaca), el mezcal artesanal y el chocolate negro oaxaqueño son algunos de los productos que hacen de la gastronomía local una experiencia iniciática.
El Centro Histórico de Oaxaca es una sucesión de iglesias barrocas de cantera verde, conventos coloniales y plazas arboladas que se iluminan de noche con una luz cálida perfecta. La Iglesia de Santo Domingo de Guzmán, con su interior barroco exuberante de oro, es una de las más hermosas de México. El Ex-Convento de Santo Domingo alberga el Museo de las Culturas de Oaxaca con la Tumba 7 de Monte Albán, descubierta intacta en 1932 con miles de joyas de oro y turquesa.
A 8 kilómetros del centro, Monte Albán es la gran ciudad zapoteca construida en la cima de una montaña aplanada artificialmente hace 2.500 años: sus pirámides, palacios y canchas de juego de pelota dominan el Valle de Oaxaca desde las alturas. Los pueblos artesanos del Valle —Teotitlán del Valle (tapices), San Bartolo Coyotepec (barro negro), Arrazola (alebrijes)— son excursiones de medio día imprescindibles.