Sobre Ruta de las Flores
La Ruta de las Flores es el rincón más encantador de El Salvador: 36 kilómetros de carretera serpenteante entre cafetales de altura y pueblos coloniales de casas pintadas, que se llenan de flores silvestres blancas y rosadas entre noviembre y febrero —de ahí el nombre. El circuito encadena cinco pueblos con personalidad propia: Concepción de Ataco, el favorito, con sus murales de colores vivos en cada esquina, cafés de especialidad y miradores entre cafetales; Apaneca, entre los pueblos más altos del país, con laberintos de cipreses y tirolesas sobre el bosque nuboso; Juayúa, famoso por su Feria Gastronómica de los fines de semana donde se asa desde ribs hasta iguana, y base para la caminata de los Chorros de la Calera, siete cascadas encadenadas; Salcoatitán y Nahuizalco, cuna náhuat-pipil con su mercado de artesanías en mimbre y madera y su iglesia colonial. El café es la religión local: las fincas de altura de Apaneca-Ilamatepec producen algunos de los mejores granos de América y se visitan con cata incluida (El Carmen Estate, Finca Santa Leticia). Cerca quedan los Ausoles de Ahuachapán —géiseres y fumarolas—, el lago de Coatepeque color turquesa y el parque nacional El Imposible. Se recorre en auto en un día, pero merece dos o tres noches. Clima de montaña fresco (18-25°C) todo el año; la temporada seca va de noviembre a abril. Presupuesto: USD 40-90/día (€37-84).