Setenil de las Bodegas es uno de los pueblos más sorprendentes y singulares de España, un pequeño municipio gaditano de 3.000 habitantes en la provincia de Cádiz que ha sido habitado continuamente durante más de 3.000 años y cuya arquitectura es única en el mundo: decenas de casas, tiendas, bares y restaurantes están construidos literalmente bajo enormes voladizos de roca calcárea que forman el techo natural de las viviendas, creando calles en las que la piedra es simultáneamente pared, techo y montaña.
Las dos calles más famosas de Setenil, la Calle Cuevas del Sol y la Calle Cuevas de la Sombra, discurren bajo aleros de roca de hasta 30 metros de saliente que crean un microclima propio: frescas en verano gracias a la sombra natural y resguardadas del viento en invierno, estas calles cueva son hoy el corazón turístico y gastronómico del pueblo. Los bares de tapas que se alinean bajo la roca sirven ibéricos, quesos de la Sierra, migas de pastor y el omnipresente aceite de oliva de la comarca entre una decoración que no necesita más ornamento que la propia naturaleza.
El nombre "de las Bodegas" viene de las numerosas bodegas excavadas en la roca que se usaban para almacenar vino y aceite aprovechando la temperatura constante de las cuevas. Hoy muchas de ellas se han convertido en viviendas, restaurantes y museos. El Castillo de Setenil, en lo alto del pueblo, data del siglo XV y fue escenario de numerosas batallas durante la Reconquista: los Reyes Católicos necesitaron quince años de asedios antes de tomar la plaza en 1484. Sus restos se integran en el paisaje urbano con la misma naturalidad que las rocas.
Setenil forma parte de la Ruta de los Pueblos Blancos de Andalucía y está a pocos kilómetros de Ronda, la ciudad del Tajo y la Maestranza, y de Olvera, con su castillo árabe en lo alto del cerro.