Descripción
El barrio de la Movida sigue siendo el corazón alternativo de Madrid: acá nacieron en los 80 la contracultura post-Franco, los conciertos míticos y el primer Almodóvar, y aunque la gentrificación hizo lo suyo, el espíritu resiste en cada esquina. La plaza del Dos de Mayo es su centro neurálgico —el nombre recuerda el levantamiento contra Napoleón, que tuvo acá su epicentro— y alrededor se despliega el catálogo completo: vermuterías de toda la vida junto a cafés de especialidad, vinilos y ropa vintage en la calle Velarde, librerías independientes, tiendas centenarias (la bodega de la Ardosa, con su tortilla legendaria, o la farmacia con azulejos publicitarios de 1900 en la esquina de San Andrés), y la noche más larga de Madrid. Limita con Chueca —el barrio LGBT+, igual de vital— y con la calle Fuencarral, la arteria comercial que los une. Vení a media tarde, mercadeá, tomá un vermut al sol y quedate hasta que cierren los bares: Malasaña no se visita, se vive.