Descripción
Es una grieta angosta que se abre en la montaña Jebel Khazali, tan estrecha en algunos tramos que apenas entra una persona por vez, y que esconde en sus paredes cientos de petroglifos e inscripciones talladas por los pueblos tamúdicos y nabateos que cruzaron esta zona hace más de 2.000 años — figuras humanas, camellos, símbolos religiosos y textos en escritura nabatea, todo a la vista sin ningún cordón ni vidrio de protección, tal como quedó tallado en la piedra original. A diferencia de los grandes monumentos de Petra, acá no hay arquitectura monumental: es arte rupestre puro, testimonio de las caravanas de comerciantes y pastores que atravesaban el desierto y dejaban registro de su paso en la roca. Adentro, la temperatura baja notablemente respecto al calor del valle abierto, y en ciertos tramos hay pequeños charcos de agua estancada que sobreviven meses después de la última lluvia. Consejos: llevá linterna o usá la del celular, hay tramos con poca luz natural; y andá con calzado que no te importe mojar, en época húmeda el piso del cañón puede tener agua.