Descripción
La Plaza de la Constitución —el Zócalo— es una de las plazas más grandes del mundo y el corazón de México desde hace 700 años: acá estuvo el centro ceremonial de Tenochtitlan, y los españoles construyeron literalmente encima. Esa superposición es el espectáculo: la Catedral Metropolitana (la más grande de América Latina, hundiéndose de a poco en el lecho del lago) convive con las ruinas del Templo Mayor azteca, descubiertas en 1978 cuando unos obreros de la luz toparon con la piedra de la diosa Coyolxauhqui. El museo del Templo Mayor es imprescindible para entender la ciudad. Alrededor se despliega el Centro Histórico, Patrimonio de la Humanidad: la calle Madero peatonal siempre desbordada, la Casa de los Azulejos, el Palacio Postal que parece un palacio veneciano, y cantinas centenarias como El Gallo de Oro. Consejos: subí a la terraza del Gran Hotel Ciudad de México o del Balcón del Zócalo para la foto aérea de la plaza con la bandera gigante; y si coincidís con una ceremonia de concheros (danzantes aztecas) frente a la Catedral, quedate — es el pasado que nunca se fue.