Descripción
El barrio bohemio del antiguo Este es hoy el rincón más encantador para pasear sin plan: calles empedradas con edificios de 1900 restaurados en tonos pastel, castaños centenarios, cafés con nenes y bicicletas por todos lados — la gentrificación más fotogénica de Europa. Los imperdibles: el mercado dominical del Mauerpark con su karaoke multitudinario al aire libre (el plan berlinés definitivo si tu viaje incluye un domingo), la calle Kastanienallee para boutiques y cafés, la plaza Kollwitzplatz con su mercado de productores (jueves y sábados), y la sinagoga de Rykestraße, la más grande de Alemania. Acá está también el Memorial del Muro de Bernauer Straße, el tramo que mejor explica cómo funcionaba la frontera: torre de vigilancia, franja de la muerte conservada y centro de documentación gratuito — más auténtico y conmovedor que Checkpoint Charlie. Para cenar y tomar algo, la zona de Helmholtzplatz es puro ambiente local.