Descripción
Con 7 km de largo sobre la Isla Whitsunday, esta playa tiene una particularidad que la distingue de casi cualquier otra del mundo: su arena es sílice pura en un 98%, tan fina y blanca que no retiene el calor del sol (se puede caminar descalzo al mediodía sin quemarse los pies) y hasta produce un sonido característico, como un chirrido suave, al pisarla. Esa pureza viene de millones de años de erosión de cuarzo sin mezcla de otros sedimentos ni coral triturado, algo geológicamente raro que la coloca sistemáticamente entre las mejores playas del mundo en los rankings especializados. El mirador de Hill Inlet, en el extremo norte, ofrece la vista más icónica: la marea mezclando la arena blanca con el agua turquesa en remolinos y espirales que cambian de forma según el momento del día, uno de los paisajes más fotografiados de toda Australia. Consejos: se llega en catamarán o velero desde Airlie Beach o Hamilton Island, casi siempre como parte de una excursión de día completo por las Whitsundays; y la caminata corta hasta el mirador de Hill Inlet (unos 30-45 minutos ida y vuelta) es la más recomendada para ver los remolinos de arena y agua desde arriba.