Sobre Tikal
Tikal es la mayor ciudad del período Clásico maya y uno de los yacimientos arqueológicos más impresionantes del mundo, un conjunto de pirámides, palacios y plazas que emergió de la selva del Petén guatemalteco durante las excavaciones del siglo XX para revelar una civilización que en su apogeo (siglos VI-IX d.C.) tenía más de 100.000 habitantes y dominaba política y militarmente toda la región maya. Declarado Patrimonio de la Humanidad y Reserva de la Biosfera por la UNESCO, Tikal es simultáneamente uno de los grandes monumentos arqueológicos de la humanidad y uno de los mejores parques de observación de fauna de Centroamérica.
El Templo I (Templo del Gran Jaguar) y el Templo II (Templo de las Máscaras) se elevan frente a frente en la Gran Plaza de Tikal hasta los 44 y 38 metros respectivamente, sus crestas escalonadas emergiendo sobre el dosel de la selva tropical con una majestuosidad que no ha disminuido en 1.200 años. El Templo IV, el más alto de Tikal con sus 70 metros, tiene una plataforma en la cima desde la que se ven los techos de los otros templos por encima de la copa de los árboles, creando la fotografía más icónica de toda Mesoamérica —y la escena en la que Tikal fue usado como la luna de Yavin en Star Wars. El Templo de las Inscripciones, el Mundo Perdido (el complejo astronómico más antiguo de Tikal) y el Grupo de las Siete Templos completan el mapa de una ciudad que requiere dos días para visitarse con la profundidad que merece.
La fauna de Tikal es parte esencial de la experiencia: monos saraguatos (aulladores) que producen alaridos que se escuchan a 3 kilómetros, monos araña que saltan por las ramas de las ceibas, tucanes multicolores, loros, pavos ocelados (el "pavo real" centroamericano), coatíes, tepezcuintles y, ocasionalmente, jaguares y tapires en los senderos más alejados. La visita al amanecer, cuando la neblina cubre la selva y los monos comienzan a aullar desde los templos, es una de las experiencias más emocionantes de Centroamérica.