Ushuaia es la ciudad más austral del mundo y el punto de partida para explorar el Fin del Mundo. Enclavada en la Patagonia profunda, rodeada por el canal de Beagle, la cordillera Fueguina y el Parque Nacional Tierra del Fuego, esta ciudad de 80.000 habitantes combina una naturaleza salvaje y absolutamente excepcional con una infraestructura turística moderna que la convierte en el puerto base para las expediciones a la Antártida. Llegar a Ushuaia ya es, en sí mismo, una aventura.
El Parque Nacional Tierra del Fuego, el único parque nacional argentino con costa marítima, es el gran escenario natural de Ushuaia. Sus senderos recorren bosques de lenga y ñire que en otoño se tiñen de rojo, naranja y amarillo en una explosión de color que es uno de los espectáculos naturales más hermosos de Argentina. El lago Roca, la bahía Lapataia —donde termina la Ruta Nacional 3, la más larga del país, que comienza en Buenos Aires— y los cañadones donde los castores europeos, introducidos en 1946, crearon diques que transformaron el paisaje son los puntos más visitados del parque.
El Canal de Beagle, bautizado por el mismo barco en el que viajó Charles Darwin, separa Argentina y Chile y ofrece navegaciones de media jornada que pasan junto a colonias de pingüinos magallánicos, lobos marinos, cormoranes y albatros. La Isla de los Pájaros, la Isla de los Lobos y el Faro Les Eclaireurs —a menudo confundido con el mítico Faro del Fin del Mundo— son las paradas habituales de estas navegaciones. En diciembre y enero, los pingüinos están en plena temporada de cría y la bahía se llena de sus torpes y adorables movimientos.
En invierno, el Cerro Castor —el centro de ski más austral del mundo— convierte a Ushuaia en un destino de nieve único. Con temporada garantizada de mayo a octubre por su latitud extrema, Castor ofrece pistas para todos los niveles, nieve de calidad y el paisaje inconfundible del canal de Beagle al fondo de las pistas. El Tren del Fin del Mundo, que replica el recorrido del ferrocarril que usaban los presos de la antigua penitenciaría para transportar madera al pueblo, es un paseo turístico que atraviesa el Parque Nacional con vista al canal y al bosque fueguino.
La gastronomía de Ushuaia tiene como estrella absoluta al centolla, el crustáceo de aguas frías fueguinas que es considerado uno de los mejores mariscos del mundo. La centolla al natural, a la manteca, en bisque, en sopa o gratinada es la experiencia culinaria que ningún visitante debería saltear. El cordero fueguino, la trucha de río, los mejillones y los erizos de mar completan una carta de sabores del fin del mundo que los mejores restaurantes del puerto preparan con talento y respeto por el producto. Ver el atardecer desde el canal de Beagle, con la luz fueguina pintando el agua de dorado, con una copa de vino patagónico y un plato de centolla, es uno de los momentos más memorables que puede vivir un viajero en Argentina.
Dólar blue vs dólar oficial: la diferencia puede ser significativa. Las cenas empiezan a las 21–22h. El asado es un ritual social. Las provincias son muy distintas entre sí.