La calle Mariacka es la calle más fotogénica y romántica de Gdańsk. Sus casas de los siglos XVI y XVII tienen unos pórticos delanteros (ganki) únicos en Polonia —escalinatas cubiertas con barandillas de hierro forjado y gárgolas en las esquinas— que forman un pasillo de una belleza arquitectónica sin igual. Hoy la calle está ocupada por joyerías y tiendas especializadas en ámbar, la piedra preciosa que es el gran tesoro del Báltico polaco.
El ámbar del Báltico tiene millones de años y encierra a veces insectos y plantas perfectamente conservadas que los científicos estudian como ventanas al pasado. Las tiendas de Mariacka venden desde pequeños colgantes hasta esculturas elaboradas, con una calidad y variedad que no tiene igual en ninguna otra ciudad báltica.