Descripción
La casa más onírica de Gaudí es una fantasía marina en plena Passeig de Gràcia: la fachada ondula como la superficie del mar, cubierta de trencadís que cambia de color con la luz, los balcones parecen máscaras o calaveras, y el tejado es el lomo escamado de un dragón — la lectura popular ve la leyenda de Sant Jordi: el dragón arriba, la cruz como espada clavada, los balcones como huesos de las víctimas. Gaudí reformó un edificio existente en 1906 por encargo del industrial Batlló, y adentro no dejó nada sin diseñar: el salón principal con ventanal ondulante a la calle, el patio de luces en degradé de azules para repartir la luz pareja, el desván de arcos blancos como costillas de ballena y la azotea del dragón. La visita con realidad aumentada divide opiniones, pero el edificio es incontestable. Consejos: es de las entradas más caras de la ciudad — comprá online (más barato) y andá a primera hora; la fachada iluminada de noche es gratis y hipnótica. En la misma manzana ('de la discordia') tenés la Casa Amatller y la Lleó Morera: el modernismo compitiendo puerta a puerta.