Descripción
El último edificio civil de Gaudí (1912) escandalizó tanto a Barcelona que le pusieron 'La Pedrera' —la cantera— de puro burla: una fachada de piedra ondulada sin una sola línea recta, balcones de hierro retorcido como algas, y ni una pared maestra en todo el edificio, que se sostiene sobre columnas para que cada piso pudiera distribuirse libre — pura ingeniería de vanguardia disfrazada de escultura. La visita sube por los patios elípticos hasta el desván de arcos catenarios (una exposición excelente sobre el método de Gaudí) y remata en la azotea, la más famosa del mundo: chimeneas como guerreros con yelmo que custodian la vista del Eixample con la Sagrada Família al fondo — George Lucas admitió que inspiraron a sus stormtroopers. Consejos: entrada online con anticipación; la visita nocturna con proyecciones en la azotea es cara pero mágica; y gratis, siempre: entrar al zaguán y mirar el techo pintado. Está en Passeig de Gràcia, a cinco minutos de la Casa Batlló — la milla de oro del modernismo se hace caminando.