Descripción
Antes de ser el pulmón verde de Manhattan, este terreno era un cité de casas humildes y hasta un pueblo afroamericano propio, Seneca Village, que la ciudad expropió y demolió en 1857 para construir el parque —una historia que el propio Central Park recién empezó a reconocer públicamente hace pocos años con una placa conmemorativa. Frederick Law Olmsted y Calvert Vaux lo diseñaron para que pareciera naturaleza salvaje en medio de la cuadrícula más ordenada del mundo, aunque cada árbol, lago y sendero de sus 340 hectáreas está calculado al milímetro. Adentro hay de todo: la Terraza Bethesda con su fuente de Ángel de las Aguas, el Strawberry Fields dedicado a John Lennon (que vivía enfrente, en el edificio Dakota, donde fue asesinado en 1980), y The Ramble, una zona de bosque denso pensada deliberadamente para perderse. Consejos: alquilar una bici es la forma más eficiente de recorrerlo entero; el Bow Bridge y la Terraza Bethesda al atardecer son los rincones más fotografiados; y hay visitas guiadas gratuitas organizadas por el Central Park Conservancy.