Descripción
El sultán Saladino, el mismo que enfrentó a los cruzados y recuperó Jerusalén en 1187, mandó construir esta fortaleza en 1176 sobre una colina para defender El Cairo de eventuales ataques europeos — y terminó siendo, durante los siguientes 700 años, la sede del gobierno de Egipto bajo mamelucos, otomanos y la dinastía de Mohammed Ali. La silueta que hoy domina el perfil de la ciudad es la Mezquita de Mohammed Ali, construida entre 1830 y 1848 en mármol y alabastro por orden del gobernante que modernizó Egipto en el siglo XIX, inspirada abiertamente en la Mezquita Azul de Estambul como forma de proclamar a Egipto como un poder a la altura del Imperio Otomano. Por eso los propios egipcios la conocen como "la mezquita de alabastro": sus paredes interiores, revestidas en ese material translúcido, cambian de tono con la luz del día. Desde los patios y murallas de la ciudadela se ve, en los días despejados, todo El Cairo y hasta las pirámides de Giza a la distancia, una de las mejores vistas panorámicas gratuitas de la ciudad. Consejos: hay que sacarse los zapatos para entrar a la mezquita (como en cualquier mezquita activa); y la entrada a la ciudadela incluye varios museos militares y palacios menores además de la mezquita principal.