Descripción
Los mayas-toltecas que construyeron esta pirámide entre los siglos IX y XII la diseñaron como un calendario de piedra: cada una de sus cuatro escalinatas tiene 91 escalones, que sumados a la plataforma superior dan exactamente 365, un día por cada uno del año solar. Pero el detalle que la volvió mundialmente famosa ocurre solo dos veces al año, en los equinoccios de marzo y septiembre: la sombra que proyectan los bordes escalonados de la pirámide cae sobre la escalinata norte formando la silueta ondulante de una serpiente que parece deslizarse hacia abajo, hasta encontrarse con una cabeza de serpiente tallada en piedra al pie de la escalera — una representación de Kukulkán, la deidad serpiente emplumada, tan precisa que miles de personas viajan especialmente para verla cada año. Se puede subir hasta 2006, cuando una turista murió al caer desde lo alto; desde entonces está terminantemente prohibido escalarla, y solo se puede admirar y rodear desde el nivel del suelo. Consejos: si tu visita coincide con el equinoccio, llegá temprano, la multitud para ver el fenómeno de la serpiente es enorme; y aunque no se pueda subir, caminar alrededor completo de la base permite apreciar las cuatro fachadas y sus proporciones exactas.