Descripción
Esta pequeña estación de tren, considerada una de las más bonitas de Portugal pese a su tamaño modesto, tiene sus paredes completamente cubiertas por paneles de azulejos pintados en 1937 que representan escenas de la vendimia y el trabajo tradicional en los viñedos del Duero, una especie de álbum fotográfico permanente en cerámica de la vida vitivinícola de la región tal como se veía a comienzos del siglo XX. Pinhão funciona como la capital no oficial de la subregión conocida como Cima Corgo, el corazón de la producción de los vinos de mayor calidad de toda la denominación del Duero, y por eso la mayoría de los cruceros fluviales, visitas a bodegas y recorridos organizados por el valle usan este pueblo como punto de partida o de paso obligado. La estación sigue en funcionamiento como parada real de la línea ferroviaria del Duero, así que conviven a diario turistas fotografiando los azulejos con pasajeros locales que simplemente están esperando su tren, una mezcla que le da al lugar una autenticidad que no tienen otras paradas turísticas más artificiales. Consejos: el acceso a la estación y a sus azulejos es completamente gratuito, no hace falta comprar boleto de tren para verla; y conviene combinar la visita con un paseo corto por el pueblo, con su propio muelle sobre el río desde donde salen varios cruceros.