Descripción
Este es el edificio más antiguo que se conserva en pie dentro de todo el casco histórico de Estocolmo: fue construido originalmente como monasterio franciscano en el siglo XIII y convertido en iglesia de enterramiento real después de la Reforma protestante, cuando Suecia abandonó el catolicismo. Desde el siglo XVI, casi todos los monarcas suecos están enterrados dentro de esta iglesia, cuyo interior funciona hoy casi como un panteón nacional con sarcófagos de mármol y bronce de distintas épocas. Su aguja de hierro fundido, la que se distingue en el perfil de la isla de Riddarholmen desde cualquier punto elevado de Estocolmo, es en realidad una reconstrucción de 1841: la aguja original, de madera, se incendió por un rayo en 1835. A diferencia de otras iglesias reales europeas, Riddarholmen ya no celebra misas regulares, y su función es casi exclusivamente la de mausoleo y museo histórico. Consejos: la vista de la aguja de Riddarholmen desde el agua, sobre todo al atardecer, es una de las imágenes más repetidas de Estocolmo en postales y fotografías.