Descripción
Esta plaza, con la Iglesia de Nuestra Señora de la Oliveira presidiendo uno de sus lados, debe su nombre a una leyenda medieval: se cuenta que un obispo plantó aquí un olivo que con los años se secó por completo, hasta que siglos después, de forma inesperada, volvió a brotar verde, un supuesto milagro que le dio nombre tanto a la iglesia como a toda la plaza que la rodea. Frente a la iglesia se levanta el Padrão do Salado, un monumento gótico en forma de dosel de piedra construido para conmemorar la Batalla del río Salado de 1340, en la que fuerzas conjuntas portuguesas y castellanas derrotaron a un ejército invasor procedente del norte de África, una victoria que en su momento se interpretó como decisiva para frenar un posible resurgimiento del dominio musulmán en la península ibérica. Rodeada de casas medievales con balcones de madera y soportales de piedra, esta plaza es el corazón simbólico del centro histórico que la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad en 2001, reconociendo a Guimarães como un ejemplo excepcionalmente bien conservado de ciudad medieval portuguesa en plena evolución hacia la modernidad. Consejos: los cafés con mesas al aire libre en la plaza son un buen lugar para descansar entre visitas a los monumentos cercanos; y de noche, con la iluminación de la iglesia y las fachadas históricas, la plaza tiene un ambiente notablemente más tranquilo que durante el día.