Descripción
La estación de tren más bella de Francia se salvó de la demolición para convertirse en 1986 en el museo que le faltaba a París: el puente entre el Louvre y el Pompidou — o sea, la mayor colección impresionista y postimpresionista del mundo bajo una bóveda de hierro y vidrio de 1900 que es una obra más. El quinto piso es el paraíso: los Monet, los Renoir (el Baile del Moulin de la Galette), los Degas, y la sala Van Gogh con el autorretrato y La noche estrellada sobre el Ródano — la densidad de obras que reconocés de memoria marea. Abajo, Courbet, Millet y el escándalo original: la Olympia y el Desayuno sobre la hierba de Manet, que inauguraron el arte moderno a los abucheos. El momento imperdible es gratis con la entrada: los dos relojes gigantes de la estación, uno convertido en café y otro en el mirador con el Sacré-Cœur recortado detrás de las agujas — la foto más famosa del museo. Consejos: jueves hasta las 21:45 con mitad de gente; entrada online; primer domingo del mes gratis (y repleto). Frente al Louvre cruzando el Sena: el paseo entre ambos por la orilla izquierda es parte de la visita.