Descripción
Se inauguró en 1869 con el Don Giovanni de Mozart, aunque el edificio en sí recibió al principio críticas tan duras de la prensa y del propio emperador Francisco José —que lo encontró demasiado bajo respecto a la calle— que sus arquitectos quedaron devastados por el fracaso público de lo que hoy se considera una obra maestra. Funciona con un sistema de repertorio único en el mundo: en vez de repetir la misma ópera semanas seguidas como hacen la mayoría de los teatros, monta hasta 350 funciones distintas por temporada, cambiando de obra casi todas las noches, lo que exige una logística de producción y ensayo que no tiene comparación en ningún otro teatro lírico del planeta. Cada año, en febrero, el edificio se transforma por completo para el Baile de la Ópera de Viena, uno de los eventos de gala más famosos del mundo, donde se retiran las butacas de la platea para convertir la sala entera en una pista de baile bajo arañas de cristal. Consejos: hay entradas de pie muy económicas que se venden solo el mismo día de la función, una forma clásica y barata de ver ópera de primer nivel; y los tours guiados durante el día permiten ver el interior sin necesidad de asistir a una función.