Descripción
El nombre engaña: pese a llamarse "teatro romano", lo tallaron los propios nabateos en la roca de la montaña antes de que Roma anexara Petra en el año 106 — los romanos después lo ampliaron y le dieron los retoques de estilo que hoy lo hacen parecer un teatro clásico más. Tenía capacidad para unos 8.500 espectadores, un número enorme para la época que da la pauta de lo próspera y populosa que fue la Petra nabatea en su apogeo, gracias al control que ejercía sobre las rutas comerciales de incienso y especias entre Arabia y el Mediterráneo. Un detalle que sorprende a quien lo mira de cerca: al tallar las gradas, los constructores atravesaron y destruyeron varias tumbas más antiguas que ya existían en la ladera, cuyas puertas y cámaras funerarias todavía se ven asomando detrás de los asientos superiores — evidencia de que hasta los propios nabateos, con el paso de las generaciones, reutilizaron y superpusieron espacios sagrados según las necesidades del momento. Consejos: está a mitad de camino entre el Tesoro y el centro del valle, así que es fácil de sumar al recorrido principal sin desvíos; y las gradas más altas ofrecen una buena vista general de esa parte del valle de Petra.