Selección editorial de Paraviajeros
San Carlos de Bariloche es la puerta de entrada a la Patagonia andina argentina y uno de los destinos turísticos más completos de Sudamérica. Enclavada a orillas del lago Nahuel Huapi, con el macizo del cerro Tronador de fondo y rodeada de bosques de lengas, coihues y cipreses, Bariloche combina paisajes de postal con una infraestructura turística de primer nivel. No importa la estación: en invierno es el paraíso del ski, en verano el reino del trekking y los deportes acuáticos.
El Parque Nacional Nahuel Huapi, el más antiguo de Argentina, rodea la ciudad y ofrece cientos de kilómetros de senderos, lagunas, cascadas y miradores que van desde paseos de media hora hasta expediciones de varios días. El circuito chico es la introducción perfecta: bordea la costa del lago, sube al cerro Campanario (cuya cima los expertos en turismo eligieron como una de las vistas más bellas del mundo) y pasa por la Peninsula de Llao Llao, donde el hotel homónimo —inaugurado en 1938— sigue siendo uno de los más emblemáticos de la Argentina.
En invierno, el Cerro Catedral transforma Bariloche en la capital del ski patagónico. Con más de 120 pistas, 37 medios de elevación y una temporada que va de junio a octubre, Catedral es el complejo de ski más grande de Latinoamérica. El après-ski barilochense tiene su propio carácter: fondue de queso en refugios de montaña, chocolate caliente artesanal y la calle Mitre repleta de tiendas de chocolates que compiten entre sí con especialidades únicas. La tradición chocolatera de Bariloche, traída por inmigrantes suizos, alemanes y checoslovacos en el siglo XX, es hoy tan famosa como sus pistas de nieve.
La gastronomía de la zona tiene identidad propia: trucha y salmón del lago Nahuel Huapi, jabalí y ciervo colorado criados en la región, hongos silvestres patagónicos, frutos rojos de los valles andinos y el infaltable cordero a la cruz, asado lentamente durante horas al calor de las brasas. Las cervecerías artesanales barilochenses —algunas con décadas de historia— producen estilos propios inspirados en las tradiciones cerveceras europeas. Todo se puede disfrutar en restaurantes con vista al lago que mezclan arquitectura de montaña con cocina de autor.
Para quienes buscan aventura, Bariloche es un catálogo interminable de actividades: kayak y windsurf en el Nahuel Huapi, rafting en el río Manso, mountain bike por la Ruta de los Siete Lagos, pesca con mosca, escalada en roca y parapente con vistas al lago. En verano, el trekking al refugio Frey —uno de los más hermosos de la Patagonia— y las caminatas en el cerro López o el Otto son experiencias que los viajeros repiten año tras año. La Ruta de los Siete Lagos que une Bariloche con San Martín de los Andes es considerada una de las rutas escénicas más bellas del continente.
Revisado por Equipo Paraviajeros el 24/06/2026
San Carlos de Bariloche se mueve principalmente en bus local (líneas 10, 11, 20, 21 para el Circuito Chico y los lagos). El billete cuesta ~$300–500 ARS. Para excursiones más largas, las agencias de turismo del centro ofrecen combis con guía a todos los circuitos.
Desde el aeropuerto (BRC): aerobús al centro (~$2.000 ARS) o taxi (~$4.000 ARS, 15 min). A pie desde el centro son solo 1–2 km hasta la costa del lago Nahuel Huapi.
El alquiler de bicicleta (~$3.000–5.000 ARS/día) es ideal para el Circuito Chico. En invierno, el Cerro Catedral tiene servicio propio de transfers desde el centro.
Parque Nacional Nahuel Huapi: entrada ~$5.000 ARS (incluye acceso a los senderos y playas del lago).
Cerro Catedral (esquí): pase de ski diario desde ~$25.000 ARS en temporada (julio–septiembre). Clases de ski desde ~$10.000 ARS/hora.
Teleférico Cerro Otto: ~$6.000 ARS adultos — vistas panorámicas del lago y los cerros.
Las excursiones en lancha a la Isla Victoria y Bosque de Arrayanes: desde ~$15.000 ARS.
Bariloche es famosa en todo el mundo por su chocolate artesanal de tradición suiza — la calle Mitre está llena de chocolaterías (Mamuschka, Abuela Goye, Rapa Nui). El cordero patagónico al asador es el plato emblema de la región — lo servís entero sobre la parrilla a la cruz.
Los ciervos y jabalíes son carnes de caza típicas de la zona. La trucha de lago fresca en cualquier restaurante es excepcional. La cerveza artesanal (Patagonia, Blest) acompaña perfectamente cualquier comida. En invierno, la fondue suiza en los restaurantes del centro cierra el círculo alpino.
Dólar blue vs dólar oficial: la diferencia puede ser significativa. Las cenas empiezan a las 21–22h. El asado es un ritual social. Las provincias son muy distintas entre sí.