Descripción
Es la isla más fotografiada de la laguna, y no por casualidad: cada casa está pintada de un color distinto al de sus vecinas, una tradición que —según cuentan los propios pescadores locales— nació para que cada familia pudiera reconocer la suya entre la niebla al volver del mar. Hoy existe incluso un permiso municipal para elegir el color, aunque la lista de opciones está fijada de antemano. Burano es también la cuna del encaje de aguja veneciano, un oficio que empezaron a tejer las mujeres mientras esperaban a los pescadores y que todavía se puede ver hacerse a mano en algunos talleres de la isla. Su campanario, inclinado desde que los cimientos sobre pilotes cedieran con el tiempo (como toda Venecia), es la versión veneciana de la Torre de Pisa. Consejos: llegá en vaporetto directo desde Fondamente Nove (unos 45 minutos); combinala con Murano en la misma excursión, ya que están a pocos minutos una de otra; y las primeras horas de la mañana, antes de que lleguen los grupos, son las mejores para las fotos sin gente.