Descripción
La colina de Wawel es la acrópolis de Polonia: castillo y catedral donde los reyes polacos vivieron, se coronaron y se enterraron durante cinco siglos, el lugar más cargado de historia del país. El castillo actual es un palacio renacentista italiano en pleno norte de Europa —el rey Segismundo I trajo arquitectos de Florencia y el patio de arcadas de tres pisos es puro Toscana— y adentro brillan los tapices flamencos de Segismundo Augusto, una de las grandes colecciones de Europa (los evacuaron a Canadá durante la guerra, en una odisea de novela). Se visita por circuitos separados (cámaras de estado, tesoro y armería...): no intentes todo — cámaras de estado es el imprescindible, y los cupos diarios se agotan: comprá online. Abajo, sobre el río, la leyenda fundacional: la cueva del dragón de Wawel (Smocza Jama), que se recorre en verano y desemboca en la estatua del dragón que escupe fuego de verdad cada pocos minutos — el momento favorito de todos los chicos de Polonia. La vuelta a la colina al atardecer, con el Vístula abajo, es de las caminatas lindas de Cracovia.