Descripción
Veinte metros bajo el asfalto de Montparnasse te esperan los huesos de seis millones de parisinos — más muertos que habitantes tiene la ciudad viva. La historia es muy parisina: a fines del XVIII los cementerios del centro desbordaban (el de los Inocentes literalmente reventó una pared de un sótano vecino) y la ciudad decidió mudar los restos a las antiguas canteras de piedra caliza de las que se construyó París. Durante décadas, carretas nocturnas cruzaron la ciudad cargadas de huesos, que se apilaron con un cuidado macabro: fémures y cráneos formando muros, rosetas y hasta corazones, entre placas con citas sobre la muerte. El recorrido baja 131 escalones, camina 1,5 km de galerías (una porción mínima de los 300 km de túneles que agujerean París) y sale por otro barrio. Consejos: reservá online con anticipación (cupo muy limitado, las entradas del día vuelan), llevá abrigo —14°C constantes— y calzado que no te importe embarrar. No apto para claustrofóbicos. La frase del ingreso avisa: 'Detente: este es el imperio de la muerte'. Pocos lugares del mundo se le parecen.