Descripción
El museo más romántico de París es un trato que Rodin ofreció al Estado en 1908: les dono toda mi obra, déjenme vivir y trabajar en el Hôtel Biron hasta morir. El palacete rococó donde el escultor pasó sus últimos años exhibe El Beso, La Catedral, los estudios para Balzac y las salas dedicadas a Camille Claudel — alumna, amante y genio trágico cuya obra por fin se muestra a la altura. Pero la mitad del museo es el jardín, y es la mitad mejor: tres hectáreas de rosas y tilos donde El Pensador medita contra el fondo de la cúpula dorada de los Inválidos, La Puerta del Infierno despliega sus 180 figuras retorcidas (Rodin la trabajó 37 años y nunca la dio por terminada) y Los Burgueses de Calais esperan entre los canteros. La entrada solo al jardín cuesta poco y es uno de los rincones más serenos de París — con el café entre rosales para quedarse una hora más. Consejos: combina naturalmente con los Inválidos (la tumba de Napoleón, pegada) y el Puente Alejandro III camino al Grand Palais; primer domingo del mes gratis. Si dudás entre museos en un viaje corto: este empata arte, casa y jardín como ninguno.