Descripción
Con obras iniciadas en 1186, esta es una de las catedrales medievales más grandes de Portugal, construida en un estilo de transición entre el románico tardío y el gótico temprano que se nota a simple vista en su fachada, todavía maciza y casi defensiva como las iglesias-fortaleza de la época de la Reconquista, pero ya con arcos apuntados anticipando el gótico que vendría después. Sus dos torres, asimétricas entre sí, reflejan justamente lo largo que fue el proceso constructivo: se construyeron en épocas distintas, con criterios arquitectónicos ya cambiados, y nunca se unificó su diseño para que combinaran entre sí, algo poco habitual que hoy se lee como una curiosidad más que como un defecto. Según la tradición local —una historia que se repite, con variantes, en varias catedrales portuguesas y que resulta difícil de confirmar históricamente con exactitud—, el navegante Vasco da Gama habría rezado aquí antes de partir hacia la India en 1497, un relato que forma parte del folclore asociado a los grandes viajes de descubrimiento portugueses. Desde sus torres, a las que se puede subir, se obtiene una de las mejores vistas panorámicas de todo el casco histórico de Évora, con el Templo Romano y los tejados de la ciudad extendiéndose hacia el paisaje llano del Alentejo. Consejos: la entrada incluye distintas combinaciones (claustro, torres, museo de arte sacro), conviene revisar qué incluye cada boleto antes de comprar; y subir a las torres vale la pena especialmente por la vista, aunque implica varios tramos de escalera angosta.