Descripción
Construida entre 1272 y 1315 por orden de Carlos I de Anjou sobre los restos de dos basílicas paleocristianas anteriores, la catedral de Nápoles está dedicada a San Genaro, patrono de la ciudad, y guarda en su interior la Capilla del Tesoro con dos ampollas que contienen lo que se venera como sangre seca del santo. Tres veces al año —el sábado anterior al primer domingo de mayo, el 19 de septiembre (día del santo) y el 16 de diciembre— esa sangre supuestamente se licúa frente a una multitud de fieles reunidos en la catedral, en un fenómeno que la Iglesia católica considera un milagro y la ciencia todavía no logró explicar del todo. La tradición popular napolitana es tajante al respecto: si la sangre no se licúa, se interpreta como un presagio de desgracias para la ciudad, algo que según se dice ocurrió, por ejemplo, poco antes de la erupción del Vesubio de 1631 y de un brote de cólera en el siglo XIX. El exterior actual, de estilo neogótico, es en gran parte una reconstrucción de fines del siglo XIX, ya que el edificio sufrió daños serios en sucesivos terremotos a lo largo de los siglos. Consejos: si el viaje coincide con alguna de las tres fechas del milagro, vale la pena acercarse a la catedral aunque no se entre a la ceremonia, solo para ver la devoción popular en la calle.