Descripción
Sevilla es una de las capitales mundiales del flamenco —Triana, su barrio del otro lado del río, es cuna de dinastías gitanas de cantaores— y verlo en vivo acá es obligatorio. Las opciones, de más íntima a más escénica: los tablaos clásicos como La Casa del Flamenco (patio del XV, sin micrófonos, pura cercanía) o El Arenal; la Casa de la Memoria, con aforo reducido y artistas emergentes de primer nivel; y el Museo del Baile Flamenco de Cristina Hoyos, que combina exposición y espectáculo nocturno en su patio. Precios típicos: €18-25 la entrada de una hora, y vale cada euro. El otro camino es el flamenco espontáneo: las peñas de Triana (la Peña Trianera, por ejemplo) y bares como Lo Nuestro o T de Triana en la calle Betis, donde después de medianoche puede arrancar un cante improvisado que ningún tablao iguala — cuestión de suerte y de quedarse. Si coincidís con la Bienal de Flamenco (septiembre-octubre de años pares), la ciudad entera es un escenario. Consejo: reservá el tablao para tu primera noche; si te atrapa —va a pasar—, te quedan las siguientes para buscar lo auténtico.