Descripción
Detrás del Palazzo Pitti se extiende el jardín que inventó el estilo que después copiaron media Europa: terrazas geométricas, fuentes, estatuas clásicas y grutas artificiales diseñadas para la familia Médici a partir de 1550, cuando Eleonora de Toledo compró el palacio y encargó transformar la colina en jardín de recreo. La Gruta de Buontalenti, con sus paredes que imitan estalactitas y esculturas medio ocultas entre falsas rocas, era el rincón favorito de la corte para escapar del protocolo. Desde el anfiteatro romano en el centro —hoy escenario de conciertos— hay una subida corta hasta el Fuerte Belvedere, con una de las vistas más completas de Florencia. Consejos: el jardín es enorme y con pendiente, calculá calzado cómodo y al menos 90 minutos; entra con la misma entrada del Palazzo Pitti; y las mañanas de semana son las más tranquilas para pasear sin multitudes.