Descripción
La colina de los artistas fue un pueblo de viñas y molinos hasta que París se la anexó en 1860, y algo de pueblo le queda: escaleras infinitas, callecitas empedradas, la última viña de la ciudad (se vendimia cada octubre con fiesta incluida) y dos molinos sobrevivientes. Acá vivieron y pintaron todos — Renoir, Toulouse-Lautrec, Van Gogh, Picasso en el Bateau-Lavoir donde nació el cubismo — cuando el barrio era barato y canalla; de ese Montmartre quedan el cabaret Lapin Agile, las plazas y una bohemia hoy más turística que real, pero con rincones que resisten. El circuito: place du Tertre con sus retratistas (encantadora temprano, agobiante a mediodía), el Sacré-Cœur y su vista, la place Dalida, el muro de los 'te quiero' en 300 idiomas junto al metro Abbesses, el café de Amélie (Deux Moulins, rue Lepic) y el Moulin Rouge abajo, en Pigalle. Consejos: andá temprano a la mañana o al atardecer, en zapatillas (todo es cuesta y escalera); perdete por las calles de atrás —rue de l'Abreuvoir, la más linda de París, villa Léandre— que es donde Montmartre sigue siendo Montmartre.