Descripción
Desde 1291, cuando la República de Venecia obligó por decreto a todos los vidrieros a mudar sus hornos a esta isla —oficialmente para evitar incendios en la ciudad, aunque también para controlar de cerca un secreto industrial que exportaba fortunas—, Murano concentra el oficio del vidrio soplado más famoso del mundo. Los maestros vidrieros vivían con privilegios de nobles pero con una condición durísima: tenían prohibido salir de la República bajo pena de muerte, para que la técnica no se filtrara a otros países. Hoy se puede ver el proceso en vivo en varias fábricas de la isla, donde un maestro transforma una bola de vidrio incandescente en una copa o una lámpara en minutos. Consejos: las demostraciones en las fábricas grandes suelen ser gratuitas (esperan que compres después, sin obligación real); desconfiá de las tiendas fuera de la isla que dicen vender "vidrio de Murano" a precio de ganga, rara vez es auténtico; y el faro rojo y blanco de la isla es la mejor referencia para no perderse entre los canales.