Descripción
Inaugurado en 2009 y diseñado por el arquitecto suizo-francés Bernard Tschumi, este museo se construyó literalmente sobre un yacimiento arqueológico en excavación activa, que hoy se puede ver a través de pisos de vidrio transparente mientras se camina por encima de las ruinas de un antiguo barrio ateniense descubierto durante la propia construcción del edificio. Su planta superior reproduce exactamente las mismas dimensiones y orientación que el Partenón, un diseño deliberado que permite exhibir el friso original sobreviviente en el mismo orden y disposición espacial que tenía en el templo real, visible a través de ventanales con el propio Partenón como telón de fondo. En los tramos donde faltan piezas del friso —las que Lord Elgin se llevó a Londres en el siglo XIX y que hoy siguen en el Museo Británico—, el museo dejó deliberadamente espacios vacíos o réplicas en yeso claramente diferenciadas del mármol original, una decisión museográfica pensada como reclamo silencioso pero constante por la devolución de esas piezas a Grecia. Esta forma de exhibir la ausencia, en vez de disimularla, se convirtió en uno de los argumentos visuales más contundentes de todo el debate internacional sobre la restitución de patrimonio cultural. Consejos: la entrada combinada con la Acrópolis y otros sitios arqueológicos conviene si se van a visitar varios lugares en pocos días; y el café-restaurante del último piso, con vista directa al Partenón, es un buen lugar para hacer una pausa aunque no se visite el museo completo ese día.