Descripción
El Marais guarda la mayor colección de Picassos del mundo, y la historia de cómo llegó acá es muy francesa: cuando el pintor murió en 1973, sus herederos pagaron el impuesto a la herencia en obras — la 'dación' que fundó el museo, engordada después con la colección personal del artista (sus Cézanne, Matisse, Rousseau y máscaras africanas incluidos). El resultado son 5.000 piezas que permiten lo que ningún otro museo: seguir a Picasso década a década, del adolescente virtuoso al anciano incontenible, con los cuadernos, las esculturas y las fotos de los talleres en el medio — las exposiciones rotan, así que cada visita es distinta. La sede está a la altura: el Hôtel Salé, el palacete barroco más soberbio del Marais, construido en 1659 por un recaudador del impuesto a la sal (de ahí el apodo burlón), con una escalera de honor que compite con las obras. Consejos: entrada online, primer domingo del mes gratis; combina perfecto con el paseo por el Marais — la place des Vosges queda a cinco minutos, las vidrieras de la rue des Francs-Bourgeois en el camino. Dos horas alcanzan y sobran: es un museo gozable, no un maratón.