Descripción
Antes de 1849 cruzar el Danubio entre Buda y Pest solo era posible en barca o, en pleno invierno, caminando sobre el hielo cuando el río se congelaba — no existía ningún puente permanente entre las dos orillas. Fue el conde húngaro István Széchenyi quien impulsó y financió su construcción después de quedar varado varios días sin poder cruzar el río para asistir al funeral de su padre, y el resultado fue el primer puente fijo de toda Hungría, una proeza de ingeniería para su época que unió literal y simbólicamente lo que hasta entonces eran dos ciudades separadas (Buda y Pest se fusionaron oficialmente recién en 1873, en parte gracias a este puente). Los dos leones de piedra que custodian cada extremo dieron origen a una leyenda urbana muy repetida: que el escultor János Marschalkó se olvidó de tallarles la lengua y, avergonzado por la burla pública, se habría arrojado al Danubio — una historia sin ninguna base real, ya que los leones sí tienen lengua, solo que no es visible desde abajo por el ángulo de las estatuas. Quedó completamente destruido por las tropas alemanas en retirada en 1945 y se reconstruyó fiel al diseño original para su reinauguración en 1949. Consejos: cruzarlo a pie de noche, con la iluminación dorada encendida, es gratuito y una de las experiencias más lindas de Budapest; y los fines de semana de verano a veces se cierra al tráfico y se llena de puestos y actividades peatonales.