Descripción
El edificio industrial más grandioso del siglo XVIII español fue la primera fábrica de tabacos de Europa y un mundo en sí mismo: llegó a tener foso, cárcel propia y capilla, porque el tabaco era monopolio real y se custodiaba como un tesoro. Acá trabajaron miles de cigarreras —las obreras más famosas de Europa, pioneras en derechos laborales con guarderías en 1800— y entre ellas nació el mito universal de Sevilla: Carmen, la cigarrera de Mérimée y Bizet, la ópera más representada del mundo. Frente a su portada barroca todavía se para el turista operístico buscando el espíritu de la femme fatale. Desde los años 50 es la sede de la Universidad de Sevilla (rectorado y facultades), así que se puede entrar libremente en horario lectivo y pasear sus patios, escaleras de mármol y galerías llenas de estudiantes — pocos edificios históricos siguen tan vivos. Está entre el Alcázar y el Parque de María Luisa, de paso obligado en el eje monumental. Gratis; evitá agosto, cuando la universidad cierra y pierde su alma estudiantil.