Revisado por Equipo Paraviajeros el 30/08/2026
Metrovalencia, operado por FGV, combina metro y tranvía en una misma red de 10 líneas que cubre tanto el centro como el área metropolitana, incluyendo una conexión directa desde el aeropuerto de Manises hasta el centro en unos 25 minutos. Valencia es además una de las ciudades más planas de España, lo que la convierte en una de las mejores del país para moverse en bicicleta: el sistema público Valenbisi tiene cientos de estaciones repartidas por toda la ciudad, y buena parte del centro y el Jardín del Turia tienen ciclovías separadas del tránsito de autos. Para moverse dentro del casco histórico, que es compacto, caminar suele ser más rápido que esperar transporte público.
La Valencia Tourist Card combina viajes ilimitados en transporte público con descuentos en museos, la Ciudad de las Artes y las Ciencias, y otras atracciones, en versiones de 24, 48 o 72 horas. Dentro de la Ciudad de las Artes y las Ciencias conviene comprar el combo que incluye varios edificios (por ejemplo, Oceanográfico + Museo de las Ciencias) en vez de entradas sueltas, ya que el ahorro es considerable si se piensa visitar más de uno. La mayoría de los museos municipales de Valencia tienen entrada gratuita, a diferencia de otras grandes ciudades españolas, así que conviene revisar esa lista antes de asumir que todo es pago.
Más allá de la paella (ver el lugar dedicado en la sección de lugares turísticos), Valencia tiene su propia bebida insignia: la horchata de chufa, una bebida blanca y dulce hecha con un tubérculo (la chufa) que se cultiva en la zona, tradicionalmente servida bien fría junto con fartons, unos bizcochos alargados y azucarados pensados específicamente para mojar en la horchata. El agua de Valencia, a pesar del nombre, es un cóctel con alcohol (cava, zumo de naranja, vodka y ginebra) inventado en un bar valenciano en 1959, hoy un clásico de la coctelería española. Durante Las Fallas, los buñuelos de calabaza (bunyols) se venden en puestos callejeros por toda la ciudad, y son tan parte de la fiesta como las propias fallas o la mascletà.
El valenciano, una variante del catalán, es idioma cooficial junto al español, y aparece en la cartelería de calles, museos y transporte público, aunque en la práctica cotidiana la mayoría de la gente habla español sin problema con los visitantes. Como en el resto de España, los horarios de comida son tardíos: el almuerzo suele ser después de las 14h y la cena rara vez arranca antes de las 21h, y muchos comercios cierran al mediodía por la siesta. Si el viaje coincide con Las Fallas (15 al 19 de marzo), hay que saber que los precios de alojamiento se disparan, el ruido de la pirotecnia es constante durante varios días (incluida la madrugada) y conviene reservar todo con mucha anticipación. El clima mediterráneo de Valencia hace que el verano sea caluroso pero llevadero por la brisa marina, mientras que la primavera y el otoño ofrecen el clima más agradable para caminar la ciudad.
Horarios de comida tardíos. Si coincide con Las Fallas (15-19 marzo), reservar con mucha anticipación por el aumento de precios. El valenciano es cooficial pero el español se habla en todos lados.