Descripción
Este cabo, el punto más suroccidental de toda la Europa continental, fue considerado por griegos y romanos como el límite físico del mundo conocido, un lugar tan cargado de misterio que los romanos lo llamaron "Promontorium Sacrum" (Promontorio Sagrado) y creían que aquí el sol literalmente se hundía en el océano cada noche con un sonido audible, una creencia que persistió en el imaginario popular durante siglos. Su asociación más célebre en la historia portuguesa es con el infante Enrique el Navegante, quien según la tradición popular estableció en la cercana Sagres una "escuela de navegación" donde se formaron los grandes exploradores portugueses del siglo XV; los historiadores actuales consideran esa historia en gran parte un mito romántico posterior, sin evidencia sólida de que haya existido una escuela formal como tal, aunque Enrique sí tuvo una residencia en la zona y desde aquí impulsó y financió expediciones marítimas reales. El faro que corona el acantilado, con una de las señales luminosas más potentes de toda Europa, todavía guía a los barcos que rodean esta esquina especialmente ventosa y traicionera de la costa atlántica, donde confluyen corrientes del Atlántico y del Mediterráneo. Consejos: el atardecer en este punto es especialmente célebre, ya que al ser el punto más al suroeste del continente, el sol se pone aquí más tarde que en casi cualquier otro lugar de Europa continental; y el viento suele ser muy fuerte incluso en días soleados, conviene llevar abrigo.