Descripción
Durante el siglo XV, Lagos fue una de las bases marítimas más importantes desde donde partieron expediciones portuguesas de la Era de los Descubrimientos, un rol histórico que dejó a la ciudad todavía rodeada de tramos de murallas medievales bien conservadas alrededor de su casco antiguo de calles empedradas y fachadas de azulejos. Ese mismo protagonismo náutico tiene, sin embargo, un capítulo histórico mucho más oscuro: en 1444 se estableció aquí lo que se considera el primer mercado de esclavos de Europa dedicado al comercio transatlántico, un episodio que la ciudad reconoce hoy mediante un monumento y una placa conmemorativa en el mismo edificio histórico donde funcionó, como parte de un ejercicio de memoria sobre uno de los capítulos más difíciles de la propia historia portuguesa. Sus calles peatonales, hoy llenas de restaurantes, tiendas de artesanía y bares, conservan una escala humana muy distinta a la de los grandes desarrollos turísticos que caracterizan a otras zonas de la costa algarvía, lo que explica por qué Lagos suele describirse como uno de los pueblos con más "carácter" de toda la región, a diferencia del turismo más masificado de localidades vecinas. Su cercanía a la Ponta da Piedade, a poca distancia caminando o en un corto paseo en bicicleta, la convierte en base ideal para explorar esa zona de acantilados. Consejos: el monumento al antiguo mercado de esclavos está señalizado y vale la pena visitarlo como parte de un recorrido histórico honesto por la ciudad, no solo la parte pintoresca; y las murallas medievales todavía se pueden recorrer parcialmente a pie de forma gratuita.