La Ciudad Vieja de Varsovia (Stare Miasto) es uno de los ejemplos más extraordinarios de reconstrucción histórica del mundo. Destruida en un 85% durante la Segunda Guerra Mundial, fue reconstruida ladrillo a ladrillo entre 1945 y 1966 siguiendo pinturas del siglo XVIII del artista Bernardo Bellotto. La UNESCO la declaró Patrimonio de la Humanidad en 1980, reconociendo no solo el valor histórico sino el acto de resistencia cultural que representó su reconstrucción.
La Plaza del Mercado (Rynek Starego Miasta) es el corazón de la Ciudad Vieja: un cuadrado perfecto rodeado de casas coloridas de tres y cuatro plantas con fachadas renacentistas y barrocas. En el centro, la estatua de la Sirena de Varsovia —símbolo de la ciudad— preside el espacio. Restaurantes, cafés y tiendas de artesanía llenan los bajos de los edificios, mientras los artistas callejeros y músicos animan el ambiente en los meses cálidos.
El Castillo Real, reconstruido entre 1971 y 1984 gracias a donaciones de ciudadanos polacos de todo el mundo, alberga colecciones de arte y mobiliario reales del siglo XVIII. Las pinturas de Canaletto que sirvieron de modelo para la reconstrucción de toda la ciudad se exhiben aquí, cerrando un círculo histórico extraordinario. Las murallas medievales, la Puerta Barbacana y la Columna de Segismundo completan el conjunto monumental más fotografiado de Polonia.