La Colina de Kosciuszko (Kopiec Kościuszki) es un montículo artificial de 34 metros construido entre 1820 y 1823 con tierra traída de los campos de batalla donde el general Tadeusz Kościuszko lideró la insurrección polaca de 1794. Desde su cima, a 333 metros sobre el nivel del mar, se obtienen las mejores vistas panorámicas de Cracovia: la ciudad entera, el castillo de Wawel, el meandro del Vístula y, en días claros, los picos de los Tatras en el horizonte sur.